El año del TOC

Image result for toc

En el 2017 a Vicente Villanueva se le ocurrió lanzar a las pantallas del mundo su película “TOC, TOC”. En ella, varios pacientes con Trastorno Obsesivo Compulsivo se reúnen en la sala de consultas de un terapeuta con la finalidad de tratar su enfermedad. Esta película, del género de la comedia, se une a otras estadounidenses que tratan el trastorno con cara de burla y hace que todos saquemos nuestra mejor carcajada del armario. Es buena, la verdad. Está bien escrita y mejor actuada. El problema, a mi modo de ver, no es de cariz artístico, sino ético; ni siquiera es el trastorno en sí, sino las personas, los seres humanos que lo padecen.

Este año, en el que esta nueva sepa de coronavirus ha provocado una estampida en el mundo, la gente que presumía de sana se ha contagiado, antes que del COVID-19, del TOC, y al hacerlo comienza a experimentar en carne viva el sufrimiento que este trastorno produce, los niveles de ansiedad que inyecta en la sangre.

Una funda que vino del supermercado, una puerta que no se sabe quién tocó, un asfalto en el que alguien pudo escupir, una brisa en el que un enfermo pudo dejar los rastros de una tos… si nos dejamos enfermar con pensamientos irracionales y repetitivos, daremos forma a una y mil obsesiones más, la ansiedad y la compulsión surgirán como respuesta a estas obsesiones y, sin darnos cuenta, estaremos muriendo del TOC, antes que del coronavirus.

Si cuidas tu mente, cuidas tu vida. Vigila tus pensamientos –pero sin obsesión-.