Hola y adiós

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La doctora le tomó la mano y le dijo Eddy. Él abrió ligeramente los ojos. Estaba débil aún. Tenía cerca de una semana aturdido por los sedantes, por eso la familia entraba o salía de la habitación y la imagen que se llevaba de Eduardo era la de un niño que dormía conectado a sondas y tubos. Los diuréticos estaban haciendo efecto, además. Por eso ya no estaba hinchado y, por el contrario, se le veían perfectamente los pómulos salientes, la piel sin fuerzas que se recogía poco a poco. Al notar que despertaba, la doctora sonrió y decidió que había llegado el momento de hacer pasar a los familiares que esperaban en la sala, nerviosos. Se llevarían una grata sorpresa, como en efecto sucedió. Cuando la madre entró se echó a llorar y tuvo que volver a salir para que el niño no la viera en ese estado. Ese día le sostuvo la mano a la abuela, al padre y a la madre. Ella le pidió que moviera los pies y así lo hizo. Lo besó, lo abrazó, le contó cosas, le hizo promesas. Él no podía expresarse verbalmente por todo lo que tenía metido en la boca pero, al ver que sacaban a la madre de la habitación, casi habló por los ojos. Ella tuvo que volver a él para calmarlo, para prometerle que no se iría lejos, que estaría pendiente de él, que volvería tan pronto que ni siquiera se daría cuenta de que alguna vez salió. Esa noche estábamos todos tan felices que no caímos en la cuenta de que Eduardo había cobrado conciencia para despedirse. Era inevitable que estuviéramos apegados a nuestras pequeñas esperanzas para, con ellas, protegernos del dolor. Por eso vimos lo que quisimos y confundimos un adiós con un hola. Horas después el niño se integraba a la luz de Dios, dejándonos a oscuras.

14 thoughts on “Hola y adiós

  1. Dennis, cuantos años sin saber de ti, no sabia que narrabas tan bonito, tus escritos dan la calma de la reflexion y la sutil aceptación, estoy con ustedes en esta pena que se ha convertido en un eco general, este dolor es de todos, Dios traera el sociego a tu linda familia, asi sera. Un abrazo

  2. Dios les siga dando fortaleza para aceptar su voluntad. No conocí a Luis Eduardo, pero como los angeles, ha dejado a su corto paso por esta tierra, un sin número de personas, tocadas por su presencia, sin siquiera haberlo visto. Mis mejores deseos para su familia y allegados. Recuerden que “Cuando la mano de Dios se mueve a tu favor, no hay obstáculo que pueda detenerla.” Ya él cumplió su propósito en esta tierra.

  3. Increible narracion que hace vivir el doloroso momento que las madres no quisieramos nunca ver y hacerlo nuestro, al igual que toda la familia,imposible no centir los mismos centimientos entre lagrimas y pedir al creador por todos,,para crear fuerzas y continuar…

  4. Que triste, pero si Dios decidió tenerlo a su lado es porque tiene un mejor propósito con el… Dios lo tiene en su gloria…. Dios les de fuerza no solo a familiares, también a todo aquel que esta triste noticia consternó…..

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